En su origen –allá por los finales del s.XIX- se crearon las bolsas para facilitar la compra por parte de los ahorradores de acciones de las empresas industriales y bancos. Mucho ha llovido desde entonces y las bolsas se han transformado, en estos tiempos, en centros de especulación de los que poseen cientos o mas, de millones de euros, que compran o venden acciones según les inspiran los resultados de sus cálculos de la mal llamada “ingeniería financiera”. Las decisiones de estos gurús de las finanzas, nada tienen que ver, o muy poco, con la marcha real de las empresas de la economía real y así, de un día a otro, suben y bajan el valor de las acciones de empresas y bancos, sin que la marcha de sus negocios o la que se pueda prever, indiquen fracasos. A miles se pueden citar ejemplos, pero por el caso insólito citaré uno. El de una empresa española adjudicataria de un millonario contrato en los EEUU, con tecnología solar líder, que fue mencionada en forma elogiosa, en la charla de un sábado por el propio Presidente de los EEUU. Era como para que las acciones de la empresa, hubieran pegado el subidón del siglo, pero –OH sorpresa- su cotización bajó. Los misterios de la especulación. Alguien compró y andando el tiempo se forró.
Las subidas y bajadas de los valores en la bolsa, esa gran volatilidad pegajosa, nada o muy podo tienen que ver con la realidad de la marcha de las empresas que cotizan, son producto de la ley de oferta y demanda de “papel” –acciones y otros documentos- que provocan grandes gurús de las finanzas, porque ganan mucho más dinero “de esta guisa” que invirtiendo en la economía real. Las razones que llevaron originalmente a la creación de las bolsas, han sido cambiadas por la especulación de poderosos grupos financieros. Por ello resulta grotesco y triste, las consultas que hacen pequeños inversores sobre la suerte de sus acciones y que son trasmitidas por la radio.
La suerte de estos gurus, está en cierta medida unida a los llamados paraísos fiscales y a la del llamado mercado de capitales. Todo ello es producto del desarrollo del sistema capitalista, el sistema financiero que no busca la inversión en la economía real –industria etc.- sino en la especulación, con la que obtiene más beneficios.
Contra todo este conglomerado yo tengo propuestas muy radicales, que sin duda no son fáciles ni reales hoy. Pero las diré:
- Acabar con las bolsas, el que quiera comprar acciones que lo haga directamente en las empresas.
- Quitar todas las comunicaciones a los paraísos fiscales.
- Imponer altas tasas a la circulación de capitales con fines especulativos.
- Discreto silencio de los medios de información sobre estos manejos y chantajes.
Espero que algo se pueda hacer.
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