“Quizás deba darme prisa en subir este artículo… o quizás deba ser más precavido en tener distintas ventanas abiertas de páginas webs… no vaya a ser que me pase de la hora límite de tiempo en la red…”
Aunque parezca inverosímil, estas inquietudes pueden llegar a ser una triste realidad para millones de internautas que poblamos a diario la red. De manera inteligente, Telefónica ha lanzado un ‘globo sonda’ (noticia-experimento que sirve para conocer la opinión general de la población acerca de una posible noticia real) acerca de poner fronteras a la conexión de internet. Las alarmas saltaron después de que Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, declarara recientemente que “en España, un 5% de los usuarios de banda ancha móvil produce el 75% del tráfico. Al pagar la misma tarifa, el usuario medio está subsidiando al usuario intensivo”. La situación “no es sostenible en el futuro porque el enorme crecimiento del tráfico va a seguir, cada día va a haber más uso de banda ancha, dispositivos más potentes y más aplicaciones que van a contener más vídeo”, explicó. La solución, en su opinión, es que se acabe con la filosofía de que internet es un servicio que debe tener el mismo coste para todos. Quien quiera hacer un mayor uso, que lo pague.
Argumentos muy tristes que van contra la ética de Internet y que no han hecho más que poner el grito en el cielo de cientos de asociaciones de internautas y por la mayor parte de usuarios de la red, que han llenado de críticas a las operadoras los foros de internet. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también se ha posicionado en contra de los planteamientos de las empresas del sector, pues a la propuesta de Telefónica se han sumado otras compañías.
Parece mentira que nos amenacen de esta manera después de tener las velocidades más bajas de toda Europa, además de los precios más caros. En una economía en la que se trata de ajustar precios y salarios para ser más competitivos aparece esta intimidación –en toda regla- llena intereses económicos. Un atento contra la neutralidad de la red y contra los derechos de usuarios.
Pero sin duda, lo que me parece más bochornoso es que toda esta polémica se plantee en unos de los países donde el acceso a Internet es más caro para el usuario final y con una oferta de velocidad mucho menor en comparación con el resto de la Unión Europea. Un auténtico contrasentido que la misma empresa que ofrece uno de los precios más altos pida una subida de tarifas. En todo caso, tendría más sentido ofrecer una tarifa de acceso más baja a los usuarios que menos naveguen por la red…
“…En fin, por si acaso, yo pienso darme prisa en subir este artículo, no vayan a cobrarme de más sin previo aviso”.
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