Antonio Collado

Días de borrasca … ¿víspera de resplandores?

Tras un intenso mes de julio en lo que a actividad bursátil se refiere, encontramos un panorama bien distinto al de los primeros días del año y la remontada iniciada en abril comienza a dar sus frutos. Los días de borrasca financiera parecen haber dado paso a la luz, ya que los alcistas parecen no [...]

Tras un intenso mes de julio en lo que a actividad bursátil se refiere, encontramos un panorama bien distinto al de los primeros días del año y la remontada iniciada en abril comienza a dar sus frutos. Los días de borrasca financiera parecen haber dado paso a la luz, ya que los alcistas parecen no haberse ido de vacaciones haciéndose con el control de la situación, así encontramos tanto al IBEX como al Dow Jones por encima de los 10.000. (Reestructura esta frase, le falta algo para darle sentido, sobre todo después de  “…vacaciones, se han hecho…”)

En España, algunos de los llamados ‘blue chips’ del parqué madrileño como Telefónica o Santander tienen un potencial de revaloración superior al 15% si hacemos caso a las recomendaciones. No obstante, a pesar de haber recuperado parte del terreno perdido deben romper algunas resistencias clave si quieren despuntar definitivamente al alza.

El Euríbor también transmite buenas sensaciones al acumular subida tras  subida, lo que hace pensar en un incremento de los tipos de interés de los reguladores bancarios en vista a una próxima recuperación mundial.

No obstante, hay otros factores que apuntan al pesimismo y parece más que probable que los ‘osos’ salgan de sus cuevas tras el verano.

En primer lugar, la tendencia actual viene marcada por Estados Unidos, para bien o para mal. Si mira la gráfica del Ibex 35 en las últimas semanas, podrá observar como tras la apertura de Wall Street a las 15,30 horas el indicador madrileño o bien acentúa su tendencia en sintonía con Nueva York o por el contrario corrige su tendencia según lo que pasa al otro lado del atlántico. La economía norteamericana parece no crecer al ritmo esperado y el dólar está dando grandes síntomas de debilidad ante un euro que no pasa, de hecho, su mejor momento.

También hay que tener en cuenta la crisis húngara, en un estado de ‘stand by’ por las vacaciones, que en septiembre podrá dar muchos dolores de cabeza a los inversores, como en los meses atrás lo ha hecho Grecia y su archiconocida deuda externa. El factor sorpresa es algo a tener en cuenta también: una rebaja de la calificación de deuda o alguna metedura de pata de algún líder político puede hacer que los indicadores vuelvan a niveles de hace meses.

Con este panorama, salvo que se presenten oportunidades únicas, lo más sensato es mantener los títulos y vender antes de agosto por lo que pudiera pasar.

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