Mª Ángeles Tejada

Trabajar sin barreras

Como decía Karl Popper, todos los países civilizados aspiramos hacia un mundo mejor y, entre otras cosas, reconocemos constitucionalmente el derecho al trabajo para todos sus ciudadanos, estableciendo obligaciones por parte del propio estado para promover la integración laboral y social de las personas, sean o no discapacitadas, con diversas acciones formativas y de orientación [...]

Como decía Karl Popper, todos los países civilizados aspiramos hacia un mundo mejor y, entre otras cosas, reconocemos constitucionalmente el derecho al trabajo para todos sus ciudadanos, estableciendo obligaciones por parte del propio estado para promover la integración laboral y social de las personas, sean o no discapacitadas, con diversas acciones formativas y de orientación laboral, así como con programas e itinerarios de empleo para la futura incorporación al mundo laboral de dicho colectivo.

Por otra parte y en igual sintonía, diversas organizaciones tienen como objetivos prioritarios la integración de cualquier colectivo de trabajadores, especialmente, cuando existen dificultades reales para su ubicación, siendo muy encomiable el esfuerzo para valorar las capacidades y aptitudes de las personas con discapacidades físicas, intelectuales y de cualquier tipo, a fin de buscar la mejor ubicación dentro del ámbito empresarial, así como la valoración posterior y la formación individualizada, permitiendo que cada persona alcance el máximo desarrollo en sus itinerarios de inserción. La extraordinaria complejidad del mundo laboral permite acoger sin excesivos problemas a todo aquel que desea trabajar, ya que existe una pluralidad de puestos que permiten desarrollar cada competencia individual, gracias a la tecnología que ha fomentado nuevas formas de trabajo, como el teletrabajo, que no requiere ni siquiera la presencia física del trabajador en el puesto de trabajo. Una mayor flexibilidad en el mercado de trabajo ha permitido a las empresas acometer la competitividad creciente de los últimos años, promovida por la mundialización de la oferta y demanda, pudiendo racionalizar su fuerza de trabajo adaptándola precisamente a las contingencias de la economía de trabajo. A fin de dar respuesta a estas necesidades, empresas especializadas como Grupo Select, a través de la división Human Plus, tienen como objetivo aportar soluciones a empresas y trabajadores, de forma que puedan cumplirse las expectativas de ambos, asegurándose una gestión útil y, por tanto, eficiente.

Un conocimiento muy profundo de cada actividad y de cada colectivo supone poder determinar qué tipo de competencias son requeridas para cada puesto de trabajo y seleccionar las candidatas/os más idóneas para su cobertura, superando cualquier limitación física o intelectual del trabajador, siempre y cuando pueda cumplirse el objetivo de desempeño previsto. En mi experiencia de más de 30 años en RRHH, he aprendido varias cosas sobre el trabajo de las personas. Una de ellas es que no conozco a nadie capaz de hacerlo todo bien. Por otra parte he podido contrastar que todos sufrimos de alguna incapacidad como por ejemplo el que no sabe sonreír, lo que pasa es que algunas son visibles y otras no lo son tanto. También he descubierto que algunos déficits se equilibran con otros conocimientos y habilidades, así por ejemplo, los videntes no superamos la percepción en otros sentidos de un invidente, o la ubicación espacial o la fuerza mental y física de un parapléjico no la tiene alguien con total movilidad, por tanto, en un entorno laboral complejo y heterogéneo existen oportunidades para todos, el único secreto consiste en elegir las adecuadas para cada puesto.

Por último, me gustaría constatar algunas experiencias de nuestro grupo con referencia al género de nuestras candidatas y candidatos. Así por ejemplo, es curioso destacar que por parte del colectivo masculino existe una mayor preferencia por trabajos de tipo técnico, informáticos, cadena de montaje y atención al cliente, en cambio las féminas prefieren trabajos de recepción, call centers y trabajar en los sectores de enseñanza, sanidad y servicios.

No obstante, la mejor forma de integración social y económica consiste en poseer un empleo, de forma que el trabajo forme parte del proyecto de vida. Todo ello supone una mayor autoestima por parte de la persona y un aporte real al grupo del que se beneficia la sociedad, probablemente entre todos los derechos que creemos poseer, a nadie podemos privarle el derecho a ser feliz.

Mª Ángeles Tejada,

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