Vicente Blas López

La máquina del tiempo

Las tecnologias aplicadas a la información, los contenidos digitales y las redes, son algunas palabras clave para entender el estilo de vida y pensamiento del s.XXI. No sólo en la dimensión fisico/espacial que supone la innovación en el conocimiento o la tecnologia, sino también la presión sobre la variable temporal a la que están sometidos [...]

Las tecnologias aplicadas a la información, los contenidos digitales y las redes, son algunas palabras clave para entender el estilo de vida y pensamiento del s.XXI. No sólo en la dimensión fisico/espacial que supone la innovación en el conocimiento o la tecnologia, sino también la presión sobre la variable temporal a la que están sometidos las comunidades globales en las que circulan mercados de contenidos, o existen empresas de capitales creativos.

La proporción entre la dimensión física de los contenidos (la obra o la información tangible) y el tiempo al que pertenece, o en el que vive, ha ido proporcionalmente invirtiendose a la velocidad de transmisión de datos. En la actualidad los contenidos se multiplican hasta el infinito, su perdurabilidad en el tiempo es ínfima,y el consumo es inmediato.

¿Nos está permitido en el siglo del acelerador de partículas atrapar esa milésima de segundo de pureza artística antes de que se transforme en su viaje através de capas tecnológicas, redes sociales o empresas de capital creativo privado? ¿Puede el arte contemporáneo adelantarse en al tiempo y mostrarse entre la espesa enredadera intelectual como un brote de belleza?

La extensa red de autopistas de información y de expresión, no sólo propagan el arte de una manera instantánea a la comunidad, sino que ese acto de normalización digital que se aplica al contenido, es un rasgo propio de esta época. El tiempo de producción, las herramientas y el soporte en la era de la información, crean un bigbag creativo de arte y expresión globalizada.

Casi podemos presenciar online el nacimiento de la cultura y el arte contemporáneo.

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